Aunque ya hemos hecho varios safaris los últimos años como a Tanzania, Uganda o Sudáfrica, tengo que reconocer que me daba un poco de miedo hacer un safari con un bebé de un año. Aunque jugábamos con la ventaja de saber cómo iban a ser, que nos teníamos que proteger del polvo y del sol, que nos tendríamos que levantar pronto y que sería algo cansado, no sabíamos cómo llevaría ella estar tantas horas en un coche que no para de dar saltitos, si se pondría enferma por los cambios de temperatura y/o del polvo, si se asustaría de los animales o ellos de ella y mil cosas más.

Al final decidimos no pensarlo mucho más y tomamos la decisión de hacer un safari en Masai Mara, Kenia durante cinco días con Emma, tomando una serie de precauciones bastante lógicas que nos permitieran disfrutar del safari y de ella al máximo, siempre ajustándonos también a sus ritmos y por eso lo primero que diseñamos acorde a la situación fue el itinerario, escogiendo descansar en Nairobi tanto a la ida como a la vuelta y solo realizando safari en Masai Mara, sin trasladarnos a otros parques.

Previo al viaje busqué información en Internet para conocer experiencias de otras familias viajeras y obtener consejos pero no encontré prácticamente nada, así que ahora que nosotros tenemos la experiencia, os dejo una pequeña guía para realizar safaris con un bebé que espero que os sirva si estáis pensando en hacer un safari con vuestro/a peque.

CÓMO ES HACER UN SAFARI

Es importante saber cómo es un día de safari normal para poder adaptar el máximo la jornada a las necesidades de un bebé. En principio, si reserváis un safari con guía/conductor, que es lo que se suele hacer en Kenia, se pueden hacer safari que dure todo el día o un safari por la mañana y otro de tarde, descansando al mediodía y comiendo en el campamento.

En los safaris de todo el día el horario de salida del campamento suele ser a las 07:00-07:30 de la mañana, se hace una parada para desayunar y luego al mediodía para comer las famosas launch box que te preparan en los campamentos. La hora de vuelta suele ser a las 18:30.

La otra opción es hacer un safari de mañana, saliendo a las 07:00-07:30 para volver a las 12:00, comer en el campamento y a las 15:30 salir otra vez para hacer el safari de la tarde hasta las 18:30. En este caso se suele desayunar también durante el safari.

Se suele salir muy temprano porque es cuando menos calor hace y los animales suelen estar mucho más activos, sobre todo los leones, guepardos y leopardos. A medida que pasa el día y el sol empieza a subir suelen buscar un lugar a la sombra para refugiarse del calor y no suele ser hasta ultima hora de la tarde que empiezan a moverse otra vez.

Por eso, después de hacer muchos safaris, creemos que lo mejor es descansar al mediodía, retomar fuerzas y salir otra vez por la tarde. La primera vez que estuvimos en Masai Mara solo fueron dos noches, tres días e hicimos safaris durante todo el día, pero al final acabábamos muy cansados del movimiento del coche, del polvo, del viento y del sol. Si vais a estar poco tiempo es normal que queráis pasar el día entero haciendo safari, pero si disponéis de más días o viajáis con niños lo mejor es descansar.

El único inconveniente de hacer safaris cortos es que no te puedes alejar mucho del campamento aunque por experiencia, las veces que nos hemos alejado hemos visto menos animales que quedándonos cerca así que no es algo que os deba preocupar en exceso.

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¿SE PUEDE HACER UN SAFARI CON UN BEBÉ?

Creo que podéis adivinar la respuesta a esta pregunta. Totalmente sí. Seguramente encontraréis personas (agencias de viajes, otros viajeros, personas que no han viajado pero tienen hijos, personas que han viajado pero tienen hijos, etc) que os dirán que no aconsejan ir con niños a hacer un safari hasta que tengan al menos unos diez años.

Pues yo os aconsejo que vayáis cuando queráis. No importa la edad del niño. Si os preocupa si se acordará o no, o si disfrutará la experiencia, os puedo garantizar que tenga la edad que tenga la disfrutará a su manera, acorde a su etapa de evolución y no solo lo disfrutará él, sino también vosotros.

Un bebé de un año no se acordará que ha ido a hacer un safari pero vivirá experiencias que le generarán estímulos que le ayudarán a su desarrollo y aprendizaje. Vivirá experiencias junto a sus padres y los padres con su hijo que sí recordarán.

A vuestro hijo no hay nadie que lo conozca mejor que vosotros así que sois vosotros los que tenéis que decidir si queréis vivir esa experiencia con él o preferís que sea algo más mayor porque queréis que valore más otro tipo de cosas relacionadas con el viaje.

VACUNAS E INFORMACIÓN SANITARIA PARA EL VIAJE

Los bebés no necesitan ninguna vacuna diferente a las de un adulto. Para viajar a Kenia la única vacuna obligatoria es la fiebre amarilla si se procede de un país endémico, el resto de las vacunas son recomendadas.

En nuestro caso, como ella ya tenía 15 meses, llevaba todas las vacunas recomendadas menos la fiebre amarilla, que se la pusimos por recomendación de su pediatra.

Si vais a viajar con niños o bebés, os recomiendo que acudáis al pediatra para que os de información para el viaje o si os tiene que recetar algún medicamento especifico para vuestro hijo/a y también visitad el centro de sanidad exterior que os toque, por si le tenéis que poner alguna vacuna extra como fue en nuestro caso con la fiebre amarilla.

IMPORTANTE: Es imprescindible que consultéis con los servicios de Sanidad Exterior / Medicina Tropical de vuestra Comunidad Autónoma si tenéis dudas.

Podéis consultar en este enlace todas las vacunas que se necesitan para viajar a Kenia.

Por otro lado, os recomiendo que os llevéis un botiquín bien extenso por si pasara algo. Aunque ante cualquier síntoma extraño o fiebre debéis consultar al médico y llamar al seguro de viaje (recordad que tenéis descuento de 10% al contratar vuestro seguro de viaje con Intermundial y el código HUELLA10) nunca va demás llevar un buen botiquín con lo básico tanto para ellos como para nosotros (apiretal, suero fisiológico, antihistamínico, antidiarreico, suero oral, tiritas, desinfectante, crema antibiótica, etc).

Podéis descargaros el pdf CHECK LISTS DE VIAJE: BOTIQUIN  que os ayudará a no olvidaros de nada cuando hagáis el botiquín de viaje.

QUÉ LLEVAR DE ROPA A UN BEBÉ PARA HACER UN SAFARI

Debéis tener en cuenta la época del año en la que vais, si es época de lluvias o no y que normalmente suele refrescar durante la tarde, por la noche y por la mañana a primera hora.

Yo os recomiendo que lo vistáis con capas, para poder iras quitando a medida que pasa el día. Acabarán con manga corta y a la vuelta al campamento por la tarde seguramente necesitarán una chaqueta. Además, con el aire del coche abierto la sensación térmica es menor.

Lo ideal es llevarse algunas mudas para hacer los safaris y otras para la noche para ir a cenar. No olvidéis llevar un pijama más gordito para las noches o un pijama más fino junto a su pijama burbuja si es que se destapa para dormir. Si os alojáis en tiendas como nosotros, debéis tener en cuenta que la temperatura en la tienda es casi igual que fuera así que suele hacer frío.

La ropa debería ser en colores claros como el beige y verde caqui. Evitad los azules o colores muy oscuros, atraen a las moscas.

Incluid también en el equipaje una muselina para taparlo/a del sol, viento y polvo, un gorro y un forro polar.

Una lista de equipaje para llevarle al bebé y que más o menos le llevé yo a la mía, sería:

3 pantalones para hacer safari

2 pantalones para la tarde

5-6 camisetas de manga corta

2 bodys de manga larga

4 jerseys

3 camisetas de manga larga

2 pijamas

1 pijama burbuja para dormir

6 pares de calcetines para safari

2 pares de calcetines para dormir

1 buff para el cuello

1 chaqueta

1 forro polar

2 baberos para la comida

3 paquetes de toallitas

Paquete de pañales

Neceser con su cepillo de dientes, pasta, cepillo, jabón, etc

1 par de bambas extra

¿NO SABÉIS QUÉ TENÉIS QUE LLEVAR EN LA MALETA PARA HACER UN SAFARI? PODÉIS ENCONTRAR MÁS INFORMACIÓN EN EL POST QUÉ LLEVAR EN LA MALETA PARA IR DE SAFARI. 

¿COCHE ABIERTO O COCHE CERRADO?

Esto fue algo que nos llevó un poco de cabeza y no por el hecho de que nos diera miedo por los animales sino más bien por el viento y el polvo que hay.

Ya nos paso la primera vez que fuimos que acabamos enfermos por no cuidarnos lo suficiente del polvo y no queríamos que le pasara eso a nuestra bebé. Así que pedimos si podíamos tener un coche algo más cerrado, pero no disponían.

Una vez llegamos al campamento, nos pusieron un 4×4 totalmente abierto, pero a nuestra bebé no le gustó nada el viento que había y se agobió bastante en su primer safari así que para el día siguiente preguntamos si por casualidad tendrían alguno que fuera algo más recogido y nos mandaron otro coche que nos fue muchísimo mejor.

Nosotros ya sabíamos lo que era hacer un safari con un coche totalmente abierto así que no necesitábamos volver a vivir la experiencia, lo que queríamos era que ella estuviera bien así que hicimos todos los safaris con este último coche que, aunque fuera algo más antiguo, a nosotros nos vino genial. (El 4×4 de la foto fue el primer coche que nos asignaron).

LLEVAR O NO SILLA DE COCHE

Estuvimos dando vueltas muchísimo a este punto porque los coches de safari se mueven muchísimo y era importante para nosotros la seguridad de nuestra bebé.

El problema que nos encontramos fue que en el campamento no disponen de sillas para poder instalar en los coches. Tampoco podíamos instalar la nuestra porque no había cinturón de la parte de arriba para poder sujetarla bien.

Las únicas opciones que teníamos eran o llevarla en brazos o atarla con un arnés de seguridad de cinco puntos que se podía sujetar a la silla o con una trona de viaje que se podía sujetar también a la silla del coche.

Después de probar varias opciones vimos que lo mejor era que fuera en nuestros brazos, porque podíamos sujetarla mucho mejor y sobre todo sujetarle mejor la cabeza si había algún movimiento brusco.

Todo el tiempo fuimos muy despacio y el conductor tuvo mucho cuidado con los baches. Está claro que un accidente puede suceder en cualquier momento y de cualquier forma, pero puedo decir que en este sentido nos sentimos bastante seguros.

Para los traslados del aeropuerto al hotel utilizamos nuestra silla de grupo 0 donde ella todavía cabía bien por longitud y peso.

ORGANIZACIÓN DEL SAFARI PARA IR CON UN BEBÉ

Como os he comentado en uno de los puntos anteriores, se pueden hacer safaris todo el día o uno por la mañana y otro por la tarde, volviendo para comer al campamento. Después de haber hecho ya varios en los últimos viajes, tanto de día entero como partido, decidimos que al ir con la bebé lo mejor era hacer un safari por la mañana y otro por la tarde y así ella podía descansar al mediodía, comer tranquilos en el campamento y nosotros también descansar.

También decidimos no salir a hacer safari a primera hora, porque hace más frío y porque priorizamos las necesidades de ella de dormir sus horas por la noche, levantarse y que desayunara tranquilamente. Por eso lo que hicimos fue desayunar 07:30 en el campamento y sobre las 08:30 empezar nuestro safari hasta las 12:00, suficiente para ver a los animales en activo por la mañana y volver a descansar al campamento al mediodía.

Por la tarde salíamos a las 15:30 y hacíamos safari hasta las 18:30. Nos daba tiempo después para llegar, ducharnos cuando todavía no hacía frío y después ir a cenar. Lo bueno es que podíamos respetar 100% los tiempos de ella y además ella también se supo adaptar muy bien a los safaris, adaptando también sus horas de sueño durante el día, algo que nos vino muy bien para poder tener momentos más tranquilos al ver a animales como los leones o el guepardo.

HACER UN SAFARI CON UN BEBÉ: NUESTRA EXPERIENCIA

Aunque nos daba un poco de respeto hace un safari con un bebé de 15 meses, más que nada porque no sabíamos como se iba a comportar, como iba a llevar tantas horas de coche, el polvo, el viento, el sol, etc, al final ella nos acabó sorprendiendo y dando una lección, demostrándonos lo bien que se pueden llegar a adaptar los niños y que con un poco de paciencia todo se puede hacer.

El primer día en Masai Mara llegamos a medio día así que no hicimos el safari de la mañana. Fuimos directamente a nuestra tienda y a comer. Emma durmió su siesta de mediodía y a las 15:30 salimos para empezar nuestro primer safari y la verdad es que no fue muy bien.

Justamente ese día hacía un poco de viento, el coche que teníamos era bastante abierto y además ella quería ir sentada sola en el asiento, algo impensable. Además estaba cansada del viaje y se notaba que necesitaba algún día más de adaptación.

Al final decidimos volver al campamento para que descansara y dando nuestro safari por finalizado a las dos horas. A mitad de camino encontramos un coche que nos dijo que iban a ver al leopardo, que lo habían visto en un árbol muy cerca de donde estábamos. Emma se había calmado y parecía que había encontrado una posición cómoda encima de papá así que nos arriesgamos y fuimos a verlo. A mitad de camino Emma se durmió y pudimos ver al leopardo bastante cerca.  Tuvimos mucha suerte porque no lo volvimos a ver en toda la semana que estuvimos allí.

El segundo día de safari tuvimos un coche algo más recogido y Emma se sentó directamente con Joan. Parecía que iba algo más tranquila que el día anterior y aunque tuvo algunos momentos, como todos los niños, en general fue bastante bien. Se durmió a mitad de safari y cuando estuvo despierta lo disfrutó bastante.

Como creíamos que todavía estaba adaptándose a la situación, decidimos que por la tarde se quedaría jugando en la tienda y yo me iría a hacer safari sola.

A partir de este día el resto fueron muy buenos. Entendió la situación y cuando íbamos al coche de safari ella ya se subía y espera a sentarse con un padre. A mitad de safari se dormía (tanto de mañana como de tarde) y luego en el campamento, al mediodía, aprovechaba para jugar en la tienda o correr por la explanada que teníamos delante.

Aunque seguramente no se acuerde, disfrutó muchísimo viendo a los animales, aprendió varias palabras nuevas y se veía que estaba feliz por estar en un lugar nuevo. Sin duda, lo repetiríamos.

ÚLTIMOS CONSEJOS PARA HACER UN SAFARI CON UN BEBÉ

Después de nuestra experiencia haciendo un safari con un bebé, os puedo dejar algunos consejos más por si estáis pensando en hacer uno:

Respeta sus rutinas. Sobre todo, las rutinas de sueño y de comida. No son ellos que se tienen que adaptar 100% a nuestro estilo de vida, sino que somos nosotros que tenemos, por un tiempo, que acomodar nuestros planes teniéndolos en cuenta a ellos.

Hazle partícipe de la experiencia. Es buen momento para enseñarle los animales, sus sonidos y que aprenda a disfrutar y respetar la naturaleza.

Dedica alguna parte del día a jugar con él. Es un niño y al final también necesita sus momentos de juego y calma, donde pueda decidir qué quiere hacer. Nosotros aprovechábamos al mediodía, después de la comida a jugar con ella. Le llevamos pegatinas (que me salvaron gran parte del viaje) y se entretuvo bastante tiempo con ellas.

Si puede ser, pide que el coche sea algo cerrado, para evitar que le moleste el polvo, el viento y el frío que hace a primera y última hora del día.

Llévale vestido con capas de ropa que puedas ir quitando a medida que suba la temperatura. También va bien incluir un buff para el cuello.

Lleva ropa de colores claros, tipo beige o caqui y evita los colores oscuros como el azul.

Lleva una muselina para cubrirlo del sol y del polvo en caso de que se duerma.

No olvides también llevar alguna bolsa que incluya algún juguete con el que se pueda entretener, algo para picar durante el safari como palitos y fruta, agua y también sus pañales y toallitas para limpiarle.

Incluye en el neceser crema solar y Relec para los mosquitos.

Si el bebé se deja, va muy bien ponerle gafas de sol para protegerle los ojos del polvo.

Lleva siempre durante el safari un botiquín por si necesitaras utilizar alguna cosa hasta llegar al campamento. Yo siempre incluía en el neceser apiretal, tiritas, desinfectante, suero fisiológico y paracetamol e ibuprofeno para nosotros.

Si el bebé ya come, se puede pedir que le preparen comida especial para él, como arroz, pasta, pollo, o algo de carne. La fruta mejor que no se la deis pelada, un plátano en estos casos es una buena opción para asegurarnos de que no le siente mal, y que no coma cosas crudas, todo debe ser cocinado.

Si toma leche, de fórmula o de vaca, lleva la leche que necesites para utilizar durante el viaje. Incluye un termo, donde puedas mantener la leche o el agua caliente para prepararle el biberón cuando lo necesite, tanto en el safari como en el campamento. El alojamiento puede calentar la leche que necesites.

Lleva una bolsa impermeable para meter la ropa sucia o mojada. Viene bien tanto para los safaris como para la maleta.

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